13 de marzo de 2015

El monstruo de colores nos ayuda a reconocer nuestras emociones.

Para Goleman la inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejaros.


El contexto familiar es la primera escuela del desarrollo de la inteligencia emocional. Los miembros de la familia ayudan a los niños a identificar y etiquetar las diferentes emociones y conectarlas con las situaciones sociales más próximas.


La educación debe incluir el aprendizaje de habilidades como el autoconocimiento, autocontrol, autoestima, empatía, establecimiento de vínculos, resolución de conflictos,... 



La falta de inteligencia emocional puede generar carencias en las capacidades intelectuales de los niños, deteriorando su posibilidad de aprender.






Es necesario enseñar a l@s niñ@s a identificar, reconocer y controlar sus emociones.


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